Sonríe! ... Cómo te influyes a ti mismo sin saberlo

Sonríe! ... Cómo te influyes a ti mismo sin saberlo

Los felices sonríen – y al revés, tal como comprobaron en varios experimentos, si uno sonríe sin sentir que tenga una razón para sonreír, sin una causa visible, se vuelve también más contento. Lo que la ciencia está descubriendo hoy en día, los adeptos de sabiduría del Secreto ya lo sabían y empleaban hace siglos.

A nuestro humor tan cambiante, no le afectan solamente las cosas y personas de fuera, en una gran medida lo influimos nosotros mismos, pero sin darnos realmente cuenta de ello. Y si decidimos de darnos cuenta e influirnos de manera consciente? Podríamos convertirnos en personas más contentas y entraríamos en posesión del remedio natural para darnos mejor abasto con estrés, problemas o depresiones. Ganas de probarlo?



VISUALIZACIÓN PREVIA

Comenzamos con una visualización básica antes de proceder al ejercicio principal. Piensa en una persona que conoces bien y a la que ves a menudo, tal vez tu madre, tu pareja o tu compañero de trabajo. Busca la imagen de la persona en tu mente – que sea una imagen neutral, quizás como si la persona posase para una foto de pasaporte o cuando está leyendo las noticias en el periódico. Analízala un momento y descansa la mente durante unos 15-30 segundos. Ahora, acuérdate de la cara de ésta persona cuando está sonriendo, obsérvala con todo detalle – la persona parecerá probablemente más guapa, más cariñosa, radiando su alegría. Descansa otro momento e invoca la cara de la misma persona en una situación en que sentía agradecimiento, por ejemplo cuando le hayan ayudado en una situación precaria o cuando le hayan regalado algo. Observa sus rasgos, su tono de voz, su comportamiento.

Alternativamente en vez de las visualizaciones puedes ponerte delante de un espejo, pero suele ser más difícil sentir a posta ciertas emociones, dejar que la cara se cambie naturalmente y observarse a la vez con atención.

EJERCICIOS

Los ejercicio de ésta vez, los puedes hacer en cualquier momento – basta con unos 10-15 segundos cada vez. Puedes hacer el ejercicio tan a menudo como quieras.

-       Sonríe. Sin más. Tal vez estás trabajando delante del ordenador, tal vez estás esperando el tren o fregando los platos. Cualquier momento vale. Lo único importante es que te sientas cómodo (p. ej. evita hacerlo en un autobús lleno de gente si te incomoda que te miren como a un loco). Mantén la sonrisa unos 10-15 segundos y vuelve a relajar la cara. Al principio puede pasar que sientes la sonrisa como forzada, que te resulta estúpido lo que haces o que no la puedes mantener el tiempo indicado. No te preocupes. Inténtalo en otro momento otra vez y verás que cada vez saldrá de manera más natural. Una vez que no tienes ningún problema con sonreír así, tómate un o dos minutos directamente a continuación para observar a tus pensamientos y sensaciones.

-       Agradécete. Si cumples con una tarea (p. ej. fregar, cuidar de tu mascota o llevar a tu hijo a una actividad), da te las gracias por ello. Tómate un momento para darte cuenta del trabajo realizado y valóralo. Con 10-15 segundos basta. Ojo: No hagas el ejercicio al revés criticándote si falles con algo. Igualmente, ten cuidado para no exagerar y tirarte los flores sin que hayas hecho ningún esfuerzo.



SACAR TUS PROPIAS CONCLUSIONES

Sientes, cómo la tensión se reduce cuando sonríes? Tus pensamientos se vuelven más positivos después de hacerlo? Te resulta más fácil encontrar una solución a un problema después de sonreír un momento? O tal vez el problema parece entonces menos grande? Y el agradecimiento hacia ti mismo - Te relaja haber apreciado tu esfuerzo por haber cumplido una tarea, por lo pequeña que era? Estás de mejor humor después de realizar los ejercicios? Las respuestas a éstas y similares preguntas suelen ser sí. Tómate una y otra vez el tiempo, tanto para realizar los ejercicios, como para observarse a si mismo y a los cambios resultantes a continuación. Quizás notarás algo diferente – al final, cada persona es un mundo.

EXPLICACIÓN Y BENEFICIOS

Esas sonrisas o sentimientos de agradecimiento son detalles, tan pequeños que parecen insignificantes. Lo único que has cambiado son cositas apenas perceptibles añadidas a tu rutina, tardan un momento solo y sin embargo, son lo suficiente para sentirte mejor. Porque en realidad son los pequeños pasos en el camino de volverse bondadoso con uno mismo, lo que a su vez te aportará tanto mejores ánimos, como más fuerzas y confianza en ti mismo necesarias para enfrentarse a todas las dificultades de la vida. El ser humano es bastante propenso a las influencias, tanto desde fuera, como desde su interior. La causa de ello está en nuestra naturaleza emocional – somos seres con una capacidad emocional muy amplia y las emociones afectan tanto a nuestro cuerpo, como a nuestra manera de ver las cosas y de verse a si mismo. Si decides despertar dentro de ti deliberadamente emociones positivas – que haces cuando sonríes o cuando sientes agradecimiento – éstas tendrán efectos significativos en tu bienestar y en tus capacidades. Así que adelante, sonríe y compruébalo :)


Un artículo de....

Kasia Pindur
Posted on 16/02/2018 by Kasia Pindur Consciencia y Espiritualidad, Crecimiento Personal, Artículos Recientes 0 929

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