Sé sincero – El primer paso para conocerte a ti mismo, parte 1

Sé sincero – El primer paso para conocerte a ti mismo, parte 1

Sinceridad con uno mismo – solemos estar tan convencidos de serlo, que casi nunca se nos ocurre cuestionarlo. Y si ya es el caso, rápidamente afirmamos la pregunta sin ni siquiera analizar la situación, o descartamos el pensamiento como si no tuviera importancia ninguna. ¿Pero eres sincero contigo mismo de verdad?

Para llamar las cosas por su nombre, lo que a menudo hacemos es justificar nuestras acciones con excusas. Y aquí STOP – no entiendas que quiera criticarte. No uso la palabra “excusa” en un sentido negativo como una herramienta de ataque. Así que relájate y sigue leyendo sin sentir la necesidad de defenderte. Solemos usar las excusas porque nuestras necesidades internas no corresponden con las expectativas de los demás, las que nos gustaría cumplir para complacerles o para calmar nuestros adiestrados sentimientos de obligación. Es decir, excusarse es muchas veces un mecanismo natural y sano que entra en acción para defender nuestro bienestar. Vamos a analizar un ejemplo.

Una de las excusas más usadas es sin duda: “No tengo tiempo!”. Hoy en día hay cada vez más gente que la usa de manera regular e incluso algunos de nosotros la repetimos tan a menudo que la convicción “no tengo tiempo” se asienta en nuestras cabezas y pasa a formar una parte de nosotros, un filtro a través del cual miramos el mundo. La percepción del tiempo es una cuestión vasta y muy interesante, pero aquí nos limitaremos a analizar la falta del tiempo como una excusa. Realmente el tiempo es. Existe en cada momento. Y no es algo que se pueda poseer o no. La frase que utilizamos es más bien la versión abreviada de “Ahora no puedo tomarme el tiempo para atenderlo”. Eso en teoría. La versión frecuentemente verdadera pero oculta es mientras tanto “Ahora no quiero tomarme el tiempo para hacerlo”. Únicamente no queremos admitirlo.

VISUALIZACIÓN 1

Acuérdate de la última situación en que dijiste “No tengo tiempo” y analiza las razones, por qué usaste ésta excusa. Tal vez, se lo dijiste a un amigo que quería quedar contigo, pero la razón verdadera era que preferías pasar el fin de semana en el sofá viendo tu serie favorita. Tal vez, se lo dijiste a tu madre que insistía en que la llames más a menudo, mientras la razón verdadera era que la perspectiva de hablar con ella por teléfono te parecía más bien agobiante que agradable. Tal vez, se lo dijiste a un compañero de trabajo pidiéndote ayuda, porque realmente no te parecía justo hacer aparte de tu trabajo, también el suyo.

Analizando las situaciones y sus motivaciones genuinas, no caigas en autocrítica, no te sientas culpable. Se trata de analizarse, no de achacarse la culpa. Observa los pensamientos y sentimientos que te inducían a decir “no tengo tiempo” con neutralidad y tranquilidad, procura adoptar un punto de vista externo, sin juzgar. Cuando te vas dando cuenta de las razones verdaderas, pregúntate si en el momento estabas consciente de ellos o no.

SACAR TUS PROPIAS CONCLUSIONES

Al analizar bien las razones de tu contestación, posiblemente verás, que el problema no consiste en el mero hecho de que el día tenga “solamente” 24 horas y la semana “únicamente” siete días. Volviendo al tema de sinceridad: no es así, que muchas veces te excusas porque lo que te piden no es lo que realmente quieres hacer? Porque lo que se espera de ti, no coincide con tus más básicas necesidades?

EXPLICACIÓN

Lo que suele pasar, es que por un lado, ya nos sentimos obligados a cumplir con muchas tareas, y por otro, nos planeamos más todavía voluntariamente. Si lo observas detenidamente, parece de locos, pero es justo como actuamos. Dividimos el día entre trabajo externo y trabajo en casa, los contactos sociales y todas las demás actividades que queremos o vemos necesarias, olvidándonos completamente de que necesitamos también DESCANSAR. Observa a un animal cualquiera, mira cuánto tiempo se pasa perezoso, descansando, durmiendo. Mientras tanto nosotros, especialmente los que vivimos en las ciudades, nos parecemos a unos hámsteres drogados, corriendo sin parar en su rueda, cada vez más y más rápido. Así nos perderemos la vida! Necesitamos dar un descanso a nuestra mente, a nuestro cerebro y a nuestro cuerpo o aquellos dejarán de cooperar. Se pondrán en huelga, “apagándose” e imposibilitándonos el cumplimiento de todo lo que hemos planeado. Éste es otro mecanismo natural de defensa y funciona al igual como un motor que se apaga para evitar las consecuencias de sobrecalentamiento. En el caso de las personas, o el cuerpo cae enfermo, o la mente se pone “en blanco” o la concentración baja al cero, etc. Hay personas que desean ponerse enfermas para “poder” pasar dos días en la cama. ¡Vaya locura! Entendemos, por qué los motores tienen un mecanismo automático de apagarse en caso de sobrecalentamiento pero no entendemos que el humano igualmente necesita un descanso. Curioso, verdad? Que duros somos a veces con nosotros mismos… Y es más – muchas veces ni nos damos cuenta de ello, porque no somos sinceros. Y acabamos sobre-exigiendo a uno mismo, así creando una base perfecta para sentimientos de culpabilidad, autocrítica, falta de autoestima y otras emociones destructivas.

CONTINUARÁ en la segunda parte....

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Un artículo de....

Kasia Pindur
Posted on 16/05/2018 by Kasia Pindur Consciencia y Espiritualidad, Crecimiento Personal 0 563

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